Espada Pitágoras

Originalmente publicado en: Salto al reverso.

«Más rápido, ¡más rápido!».

—¡Tiempo!

«Maldición, ¡nooo!».

Una vez más no alcancé a terminar la prueba.

Iba en segundo de secundaria. Suena redundante y raro, pero no; en realidad lo único raro era que no podía terminar una simple prueba.

Tenía los conocimientos, la técnica, ¡todo!: que el cateto, que la hipotenusa, que las fórmulas; pero me faltaba algo, creo que velocidad, pues no podía terminar a tiempo una simple prueba de niños.

Le dije a mi padre que evaluara si era yo el lento o si el maestro era demasiado estricto con el tiempo, pero antes de juzgar a alguno de los dos, mi padre exclamó:

—¿Fórmulas? ¿Es en serio? —le sorprendió el plural—. Es como si les diera tres espadas y tuvieran que cambiar de arma cada momento: una para un corte descendente, otra para un barrido y otra para una estocada.

Y así fue que descubrimos que eso era lo que me quitaba velocidad y agilidad al momento de la prueba. Fue entonces que mi padre me dio algo que conservaría para siempre:

pitagoras weapon
Espada Pitágoras, levantada como reliquia en el taller del Blacksmith.

Lo que me dio era el mismo teorema de Pitágoras que nos había enseñado el maestro, pero la idea de este gran matemático en mis manos tenía una forma similar a una tonfa con espada, lo cual obviamente hace más rápido el cambio de manos por tener dos mangos. Ya no tenía que hacer las cosas como había descrito mi padre, sino que con una misma arma podía atacar en todos los flancos.

Ahora lo que tenía que hacer era practicar ese despeje.

Luego de mucho practicar y dominar el hermoso regalo de mi padre, estuve listo para la siguiente prueba.

La idea fue fantástica, logré cosas en tiempo récord y además de eso mi mente se agilizó mucho con la práctica. Mi maestro me felicitó por mi descubrimiento, pero le aclaré que fue mi padre quien me enseñó todo.

Así me di cuenta de que esta arma sirve para atacar problemas sencillos y de este tipo. No obstante, los mismos movimientos practicados me servirían para dominar otro tipo de armas más grandes… para atacar problemas más grandes. Esa fue la primera vez que me di cuenta de que tus ideas son tus armas, tus espadas. Una idea bien pensada es tan útil y versátil como un arma, un utensilio.

pitagoras dash
Ejercicio mental con Espada Pitágoras.

Fue entonces que empecé a meditar más profundamente en eso: matemáticas y hojas afiladas para resolver problemas cotidianos. Y así, empecé a ejercitar la mente con problemas matemáticos como en las pruebas que tuve que superar, ya que esto modela tu mente para resolver otro tipo de problemas… incluso los de tipo emocional.

Ahora tengo mi propio repertorio de armas mentales para resolver problemas de matemáticas, problemas diarios, debates, incluso para poder combatir esos demonios de la mente, eliminar baobabs, etc. Y así, todo surgió a partir de esta sencilla demostración como lo es el famoso teorema de Pitágoras.

Así fue como poco a poco empecé a convertirme en maestro de armas y en herrero de ideas, a partir de ser un inexperto al que su padre le enseñó a manejar sus primeras armas básicas.

Para ustedes:
The
BLACKSMITH

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