Tus ideas son tus espadas

Jenny Pasquel
Light Warrior Jenny Pascal, empuñando su espada de tal forma que lo hace ver tan fácil.

En este mundo hostil, el ser humano ha tenido la necesidad de defenderse de las inclemencias del clima que han acosado a la tierra desde sus inicios, de animales peligrosos, depredadores y hasta de sus propios semejantes.
En tiempos antiguos se usaban las armas y la violencia para defensa, ataque, intimidación y hasta para ejercer poder. Si bien hoy en día ya no se recurre mucho a esto (por lo menos en comparación con la antigüedad), la sociedad a evolucionado con las leyes y ahora las formas de violencia cotidiana ya no son físicas, sino más bien: diplomáticas.

Sí, estimados guerreros de la vida, hay violencia por doquier; aunque en español el significado de violencia no es tan general como lo es de donde yo vengo. Tengo entendido que a lo que afrontamos hoy le llaman “agresividad” y la forma de violencia más camuflada es llamada “competencia”.
Vivimos en un mundo donde las ideas son las que mandan ahora, y bueno… ya sabrán porqué el titulo de este texto; así que no perderé más tiempo en decirles lo que ya es obvio sobre la analogía entre las ideas y las espadas.

Resulta que desde que inicié una carrera como “Blacksmith” aprendí que las espadas son más de lo que uno ve. Quizás para algunos, una espada es algo que encuentras en cuentos e historias llenas de fantasías, para otros son armas letales y precursoras de violencia a lo largo de la historia, y para unos pocos serán una joya de metal por sus formas, brillos y acabados.
Para hacer una espada se busca la mejor aleación que se haya descubierto, las hay en acero y hasta en algo llamado “duraluminio”, en mitrilo y en otras aleaciones no muy comunes.
Luego de una cuidadosa selección de la aleación según el uso que se le vaya a dar, se elige lo más importante, un proceso que muy pocos conocen el cual es llamado “vuelta”.

Cuando el herrero forja la pieza de metal para convertirla en espada, antes de darle la forma final; le empieza a dar “vueltas” para garantizar su resistencia y tenacidad en el combate. Este proceso consiste en estirar el metal, doblarlo y volverlo a martillar; si se lo vuelve a estirar, doblar y martillar se le habrán dado ya dos vueltas. Esto logra que en la hoja de una sola espada existan miles de hojas de metal apiladas entre sí, y no exagero, porque normalmente una espada decente tiene por lo menos unas quinientas vueltas… y si la primera vuelta crea dos láminas, la segunda vuelta resultaría en cuatro láminas martilladas entre sí… y así, ¡saquen cuentas!*

Luego de eso se le da la forma final, bajo el calor del horno de carbón y el metal al rojo vivo a punta de martillazos.
Y no conforme con eso, a esta hoja dada vueltas y forjada se la somete al “templado”; que no es nada más y nada menos que someter a la pobre espada al frío del agua. Si nacer es una experiencia traumática en el ser humano (según dicen) imagínense el nacimiento de una espada; luego de estar a una temperatura extrema se la pasa a otra condición extrema, del rojo vivo pasar a tener un enfriamiento acelerado en donde las moléculas del metal dejan de vibrar para posicionarse y agarrarse firmemente entre sí y ser el resultado que tanto se espera.

Así, la espada resulta ser una obra maestra tanto en aspecto como en funcionalidad… resulta increíble saber cómo algo tan aparentemente simple está formado de manera tan compleja.

Y cuando tengas una idea, piénsala bien si quieres que te sirva en este mundo hostil. Quizás al comienzo tu idea parezca inútil, pero si le das vueltas y la tiemplas, será una de tus armas más preciadas por todo el esfuerzo que invertiste en forjarla. Y no será en vano, no por nada una espada japonesa corta como mantequilla a una espada celta; no es porque sea japonesa, sino porque una Katana tiene en sí más de dos mil vueltas, en cambio la celta sólo unas quinientas o setecientas.

Así que cuando veas una espada, piensa en tus ideas; y cuando tengas una idea dale tantas “vueltas” como si fuese una espada. Tus ideas serán tus armas de guerra.

Gracias por visitar mi taller. Espero que mis herramientas te hayan sido de utilidad.

A tus servicios.

The
BLACKSMITH

*Primera vuelta 2 láminas, segunda 4 láminas, tercera: 8… La progresión se convierte en exponencial, es decir, las vueltas es el exponente de un 2 (la tercera vuelta sería 2 a la 3 = 8). En quinientas vueltas sería ¡2 elevado a la 500! sólo sé que eso es más de mil…

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